Psicología Clínica
La palabra terapia proviene de la palabra griega “therapeutikos” que significa asistente o aquel que cuida de otro. Los síntomas de los que se quejan las personas que acuden a psicoterapia son variados; afectan a la experiencia personal, a la relación con los demás, tienen dificultades de forma significativa en sus actividades cotidianas o también dan lugar a ciertos comportamientos que interfieren en su vida en distintas áreas.
Adultos
- Psicosis.
- Trastorno Bipolar.
- Depresión.
- Ansiedad.
- Fobias.
- Trastorno Obsesivo Compulsivo.
- Trastornos de la Conducta Alimentaria.
- Adicciones.
- Trastornos de adaptación y ciclo vital.
Parejas
Tratamiento de los problemas y conflictos derivados de la relación de pareja así como las consecuencias de ello.
Terapia de Familia: distintos abordajes psicológicos permiten la resolución de los problemas que se derivan en un contexto familiar. La consecución de climas de armonía y comunicación dentro de las familias es una de nuestras prioridades.
Niños y Adolescentes
La Salud Mental de la Infancia y la Adolescencia es una preocupación primordial en el desarrollo de programas de prevención e intervención en todo el mundo.
Es preciso atender al desarrollo de la personalidad, las emociones y el comportamiento del niño o adolescente en cada etapa evolutiva de su vida. El psicólogo, evalúa e interviene en todos aquellos aspectos que puedan estar interfiriendo en el adecuado ajuste del niño o adolescente a su entorno.
Requieren un abordaje muy especializado tanto medico-psiquiátrico como psicoterapéutico.
Niños
- Ansiedad.
- Miedos.
- Celos.
- Depresión.
- Fracaso escolar.
- Problemas en el control de esfínteres (enuresis, encopresis).
- Problemas de alimentación.
- Trastornos del sueño (pesadillas, terrores nocturnos).
- Alteraciones de conducta (oposicionismo, rabietas, agresividad).
- Dificultades de relación.
- Baja autoestima.
- Problemas emocionales derivados de situaciones estresantes (separación de los padres, muerte, acoso, adopción, etc).
Adolescentes
- Problemas de adaptación social.
- Problemas de autoestima.
- Falta de seguridad en sí mismo o de asertividad.
- Bajo rendimiento académico (ansiedad ante los exámenes, desmotivación).
- Depresión.
- Ansiedad.
- Obsesiones.
- Problemas de conducta alimentaria.
- Problemas de comunicación o conflictos familiares.
- Rebeldía.
- Agresividad.
- Conductas de riesgo.
